El secreto del éxito de El rey león: por qué el musical más visto de todos los tiempos sigue arrasando en Madrid
Uno de los momentos más impactantes del musical El rey león. Foto: Stage Entertainment

El secreto del éxito de El rey león: por qué el musical más visto de todos los tiempos sigue arrasando en Madrid

Tras 13 años triunfando en el teatro Lope de Vega, El rey león continúa siendo el musical más asombroso y espectacular de la Gran Vía madrileña, un prodigio de arte y fantasía.

Isabel Navarro | Octubre 29, 2024

Nunca es tarde para asistir por primera vez al musical de El rey león y nunca es demasiado pronto para volver a verlo. Un show único, donde el conflicto épico entre leones despliega una majestuosa inventiva visual a través de máscaras y títeres que sigue fascinando a millones de espectadores en el mundo entero. 

Desde su estreno en Nueva York el 13 de noviembre de 1997, los sentimientos de fascinación y emoción han arrastrado a millones de personas en todo el mundo hacia un espectáculo que, en sus primeros y sorprendentes compases, cuando el reino animal al completo se reúne para rendir homenaje a su gobernante y a su recién nacido heredero, provoca un estremecimiento colectivo en la platea, lleno de asombro y promesa, muy difícil de olvidar.

En España fue estrenado en octubre de 2011. La intención inicial era que se quedase al menos tres años, pero el éxito ha sido tal que ya lleva 14 temporadas aquí, donde lo han visto más de seis millones de espectadores –el 80% de fuera de la Comunidad de Madrid–, convirtiéndose en el musical más longevo de nuestro país.

En total, ya van más de 5.000 funciones de pura adrenalina y catarsis colectiva para un montaje que sigue rompiendo récords en todo el mundo y genera todas las semanas más de un millón de dólares de recaudación en Broadway, donde es ya el tercer espectáculo de mayor duración de la historia, solo por detrás de El fantasma de la ópera y Chicago.

Creadores de altura

El musical es la adaptación de la exitosa película animada de 1994, inspirada en Hamlet, sobre un cachorro felino, Simba, que huye de su hogar porque cree erróneamente que es el culpable de la muerte de su padre, Mufasa. Tras una estancia en la jungla regresa para luchar contra su tío, Scar, y así convertirse en el rey león.

En el show la línea narrativa original se mantiene, pero solo es el punto de partida para un espectáculo que ofrece mucho más en todos los sentidos: si la película tenía una duración de 88 minutos, con cinco canciones originales, en el escenario dura casi el doble, un reto que al principio muchos escépticos ponían en duda que fuese a funcionar.

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El enfrentamiento entre Mufasa y Scar. Foto: Stage Entertainment

Era evidente que el conflicto épico entre leones convencía en el cine, pero, ¿interpretado por personas, sería creíble? Disney decidió apostar por una creadora de vanguardia, Julie Taymor, una directora cuyo trabajo en ópera y teatro independiente le había hecho ganar una beca MacArthur para “genios” en 1991. Ella fue la clave de que El rey león adoptase la forma en que lo conocemos hoy en día.

Taymor se mostró reticente al principio con el encargo, cuando la llamaron ni siquiera había visto el filme: “En aquella época, si hacías ese tipo de obras no te interesaban ni Broadway ni Disney”, señaló, pero finalmente se sintió atraída por el desafío. Tanto que acabaría siendo la directora del musical, además de diseñadora de vestuario, títeres y máscaras, así como colaboradora en las letras de las canciones. 

Su primera decisión importante fue combinar a la vez máscaras y rostros, una estética rompedora y muy particular. “Los personajes animados tienen mucha expresividad, son animales, pero dotados de humanidad muy humana –explica–. No tenía más remedio que conservar algunas características de los personajes de la película, debido a que son muy reconocibles, pero también me inspiraron las máscaras africanas, que son mucho más abstractas y esenciales.”

Además, la directora “no quería que las caras fueran planas, buscaba que tuvieran profundidad, como la madera, que fueran tridimensionales. Pero tampoco quería perder la expresividad. Una máscara proyecta una sola actitud fija. El escultor tiene solo una oportunidad para incorporar la ira, el humor y la pasión de un personaje para contar toda la historia. Así que pensé, ¿qué tal si creo unas de tamaño gigante para Scar y Mufasa, pero que el rostro del actor se revele debajo, para así no perder la expresión facial humana ni esconder al actor?”. 

El vestuario de los leones también ayudó a crear esta dualidad. Mientras que la cualidad humana de los leones se realizó en estilo africano, con abalorios, fajas, armaduras y telas, los trajes estaban confeccionados en seda para eliminar el cuerpo humano y romper la línea de los hombros, enfatizando el poder de las articulaciones y los muslos. “Hablé con Richard Hudson, el escenógrafo –recuerda Taymor– y él me dijo que fuéramos adelante, ya que de lo que trata el teatro realmente es de que el público pueda rellenar los espacios en blanco que les dejas. Tú les das un poco y ellos ven más”.

El resultado de toda esa investigación fue una majestuosa inventiva visual, engrandecida por la iluminación de Donald Holder. Momentos llenos de ingenio escénico, como las gacelas deslizándose por la sabana o la estampida de ñus, realizados mediante técnicas que van desde el teatro de sombras balinés hasta el bunraku originario de Japón. Y con detalles escénicos como los 27 kilos de césped que se usaron para los sombreros de la sabana humana. 

Fenómeno multipremiado

La parte musical también fue clave para el éxito de un montaje que sigue dando muchas alegrías. La película de animación contenía cinco canciones del compositor Elton John y del letrista Tim Rice; éxitos como The Circle of Life, Can You Feel the Love Tonight y Hakuna Matata. Pero para la versión teatral se necesitaban más, lo que permitiría explorar el crecimiento de Simba y el coraje de Nala. Así que el equipo creativo recurrió a The Rhythm of the Pride Lands, un álbum inspirado por la película con temas del cantautor sudafricano Lebo M, de Mark Mancina, Jay Rifkin y Hans Zimmer.

Las letras de esas evocadoras y enternecedoras melodías fueron reescritas para la versión escénica, pero el sonido sudafricano y el tono se convirtió en la base de una combinación única de música popular americana junto con ritmos africanos en una amalgama sin fisuras que deslumbra al espectador. Para Taymor “esta mezcla entre pop europeo occidental y la música tradicional sudafricana da como resultado algo original, actual y diferente”.

Un año después de su estreno, Disney hizo historia al recibir seis premios Tony, los galardones más importantes del mundo del teatro en Estados Unidos, entre ellos el de mejor musical y mejor dirección para Julie Taymor, que se convirtió en la primera mujer en la historia de Broadway en ganar este premio. El rey león se ha representado en más de 100 ciudades de 24 países de todos los continentes, excepto la Antártida, y su recaudación mundial en taquilla supera la de cualquier película, espectáculo de Broadway o producción de entretenimiento de la historia.

A España llegó, supervisado por la propia Julie Taymor y todo su equipo, de la mano de la productora número uno en musicales de nuestro país, Stage Entertainment España, que ha apostado en los últimos 25 años por acercar al gran público, espectáculos majestuosos para conseguir que cada visitante que entre a sus teatros tenga una experiencia única e irrepetible.

Durante estos trece años han pasado múltiples repartos por las tablas del Teatro Lope de Vega. Esta temporada se encuentran en escena Agustín Argüello como Simba, Víctor Manuel Nogales como Mufasa, Pitu Manubens como Scar, Dianne Kaye como Nala; Lindiwe Mkhize como Rafiki, Núria López  como Sarabi, Juan Bey como Zazú, Nacho Brande como Timón, y Ramón Balasch como Pumba. Actores de extraordinarias dotes interpretativas, físicas y vocales para un espectáculo familiar donde nunca se agotan ni el asombro ni la emoción.