
Ficha las mejores puestas de sol de Cantabria para despedir el día por todo lo alto
¿Estás preparado para desconectar un rato del mundanal ruido? Recorremos algunos de los mejores puntos de Cantabria para disfrutar de ese momento mágico en el que el sol nos invita a despedirnos del día.
Cantabria lo tiene todo. Montañas que acarician el cielo, valles verdes en los que perderte, una costa que es simplemente espectacular, palacios en los que alojarte y una vida urbana llena de planes culturales y de ocio. Pero hay un momento del día en el que todo se transforma, que convierte cada uno de estos paisajes en algo diferente: la puesta de sol. En la región de Cantabria, el atardecer no es un simple evento que marca el final del día, es un auténtico espectáculo de luz y color, especialmente cuando se funde con el mar Cantábrico y con sus escarpadas costas.
Desde las playas urbanas de Santander, donde la ciudad se tiñe de un dorado suave, hasta los miradores elevados sobre el Cantábrico, donde el espectáculo es más crudo y salvaje, estos enclaves son espectaculares. Si quieres conocerlos, este artículo te llevará por algunos de los mejores lugares en los que disfrutar de las puestas de sol más impresionantes de la zona, sin caer en clichés, pero con la certeza de que querrás estar allí. Nuestro consejo: olvídate de la foto y disfruta del momento.
Playa de Somo: mucho más que surf
Somo es uno de los destinos más populares entre los surfistas de toda España. Pero lo que muchos no saben es que, más allá de las olas, esta playa se convierte en un escenario inigualable cuando el sol comienza a descender.

Aquí, la amplitud de la playa permite que el espectáculo sea visto en todo su esplendor, mientras el sol parece hundirse en el mar con una explosión de tonos dorados y rojizos. Si pasas el día en la arena, no olvides quedarte un poco más.
La Senda de Mataleñas: un paseo con vistas impresionantes
A tan solo unos minutos de la ciudad de Santander se encuentra la Senda de Mataleñas, una de las rutas más impresionantes para disfrutar del litoral cántabro. Este paseo te conquistará por las asombrosas vistas durante todo el recorrido, pero especialmente cuando el sol comience a ocultarse tras el horizonte. Este recorrido va bordeando acantilados que caen en picado sobre el mar, y en cada recodo, un nuevo paisaje te invita a detenerte y contemplar la apabullante naturaleza. El punto álgido llega al alcanzar el Faro de Cabo Mayor, un lugar emblemático, desde donde la vista de puesta de sol adquiere una dimensión especial, con el mar Cantábrico como protagonista y las luces de Santander asomando a lo lejos.
El Faro de Cabo Ajo: salvaje y auténtico
Acercarte hasta el Faro de Cabo Ajo, situado en uno de los puntos más septentrionales de Cantabria, es una experiencia que no olvidarás. Aquí, la naturaleza muestra su lado más salvaje, con acantilados abruptos que desafían viento y marea.

El faro, que se ha convertido en un emblema de la costa cántabra tras la intervención del artista Okuda, se muestra como un guardián silencioso mientras el astro rey cae lentamente detrás del océano. Los colores que bañan el paisaje en este punto son extraordinarios: el azul del mar se mezcla con los tonos cálidos del atardecer, como un lienzo de Sorolla.
Costa Quebrada: escultura natural al atardecer
La Costa Quebrada es uno de esos lugares que parecen de otro planeta. Formaciones rocosas, playas espectaculares y acantilados son los protagonistas de este tramo de la costa cántabra. Ver el atardecer desde aquí es una experiencia transformadora. Los colores dorados del sol de poniente iluminan las rocas, resaltando sus formas caprichosas y creando sombras que simulan esculturas naturales. Si te gusta la fotografía, este es el sitio perfecto para capturar imágenes espectaculares. Pero incluso si no tienes una cámara a mano, admirar la belleza de este lugar merece la pena.
Playa de Valdearenas: un instante de tranquilidad
Si buscas un lugar tranquilo y alejado del bullicio para disfrutar de la puesta de sol, la Playa de Valdearenas, en Liencres, es el sitio ideal. Conocida por sus amplias dunas y su entorno natural protegido, esta playa supone un escenario perfecto para un atardecer en la más pura calma. Mientras caminas por la arena dorada verás cómo el sol se sumerge lentamente en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos rosados y naranjas. Además, Valdearenas es parte del Parque Natural de las Dunas de Liencres, lo que le otorga una atmósfera aún más especial. Naturaleza en estado puro.
El Mirador del Pas: una panorámica que lo abarca todo
Si lo que buscas son vistas panorámicas, el Mirador del Pas es una parada obligatoria. Ubicado en la desembocadura del río Pas, te regalará una postal privilegiada del estuario y del mar Cantábrico. Desde aquí, el atardecer se aprecia en toda su magnitud, con el sol reflejándose en las tranquilas aguas del río antes de perderse en el horizonte. Es un lugar perfecto para aquellos que buscan un atardecer lejos de las aglomeraciones turísticas.
Paseo de Pereda y los Jardines de Piquío
Uno de los lugares más emblemáticos de Santander es el Paseo de Pereda, desde donde se puede observar cómo el sol se refleja en las aguas tranquilas de la bahía. Sin embargo, para una experiencia aún más impresionante, dirígete a los Jardines de Piquío, un pequeño parque que se adentra en el mar, situado entre las playas del Sardinero.

Desde aquí, el sol se desliza lentamente sobre el horizonte, iluminando la arena dorada y las olas que se acercan suavemente a la orilla. Es un lugar ideal para dar un paseo al atardecer y dejarse envolver por la belleza del entorno.
Playa de Berria: paz al final del día
La Playa de Berria, situada en Santoña, te sorprenderá por su gran belleza natural. Aunque no debería, estás en Cantabria, y aquí todo es de película. Con su fina arena y sus aguas cristalinas, este arenal es perfecto para disfrutar de un atardecer con buen ambiente. El sol se pone lentamente sobre el mar, creando un espectáculo de colores que va del dorado al púrpura. Berria es una playa extensa, lo que significa que siempre encontrarás un rincón apartado para disfrutar de este momento en paz y desconexión, sin aglomeraciones. Además, el entorno montañoso que la rodea añade un toque bucólico a la experiencia.
Las aguas termales de Muiño de Vega son un regalo de la naturaleza: tienen propiedades naturales y están rodeadas de vistas espectaculares.