
Este es el Pueblo Mágico más bonito: es de estilo medieval y está rodeado de piscinas naturales aptas para el baño
Incluido en la lista de Pueblos Mágicos, Cabezuela del Valle destaca por ser uno de los pueblos más bonitos del Valle del Jerte.
No cabe duda de que los pueblos están de moda. Una prueba fehaciente de ello es la oleada de personas que deciden volver a sus municipios de origen, empujados por la nostalgia, las buenas condiciones de vida de estas localidades, el auge del trabajo y el crecimiento del nomadismo digital. También es evidente que cada vez más viajeros se interesan por el turismo rural, donde destacan destinos como Cabezuela del Valle.
Se encuentra situado en la provincia de Cáceres, más concretamente en el corazón del Valle del Jerte. Con un trazado medieval perfectamente conservado y rodeado de exuberante naturaleza, es uno de los rincones más bonitos de la red de Pueblos Mágicos, que reconoce la singularidad y la belleza de los municipios incluidos.
El Pueblo Mágico perfecto para una escapada
Con apenas 2.000 habitantes, Cabezuela del Valle es uno de esos rincones tranquilos por los que puedes pasear sin que nada ni nadie perturbe tu calma. Si lo miras sin prestar mucha atención, quizás pueda parecer un pueblo como cualquier otro. Sin embargo, merece la pena adentrarse un poco más para descubrir todos sus encantos.
Aunque se han encontrado indicios que señalan que este lugar podría haber estado habitado ya en el siglo X a.C., allá por la Edad de Bronce, el pueblo tal y como lo conocemos comenzó a construirse en el medievo, en torno a un cerro. Su época de mayor esplendor tuvo lugar en el siglo XVII, motivo por el que aún conserva una fuerte esencia medieval.
Merece la pena pasear con calma y dejarse enamorar por el encanto de la arquitectura serrana, visible en los soportales y los balcones de madera, en las casas de adobe y de piedra e incluso en los techados de teja árabe que tiñen el pueblo de naranja desde las alturas. Los vecinos aún decoran las fachadas y las ventanas con flores, creando ese estallido de color tan típico de la zona.
Entre los lugares que resulta imprescindible visitar destacan la judería y, por supuesto, la calle principal, compuesta por tres tramos diferenciados: la calle del Puente, la Plaza y la calle del Hondón. También la iglesia de San Miguel Arcángel, de estilo barroco, que fue construida sobre la antigua sinagoga y que guarda en su interior un precioso retablo obra de Juan de Arenas.
No te quedes sin visitar la pequeña Ermita de Nuestra Señora de Peñas Albas, también de estilo barroco. Construido en el siglo XVIII, el templo sorprende pues, tras su exterior austero, encontramos un interior artísticamente muy rico, con un precioso retablo dorado y una bóveda repleta de pinturas al fresco que muestran a la Inmaculada Concepción, las bodas de San Joaquín y Santa Ana y el nacimiento de la Virgen.
Dónde bañarse cerca de Cabezuela del Valle
Cuando el calor comienza a inundar la península, Cabezuela del Valle se convierte en un destino perfecto. Rodeado de piscinas naturales, como La Pesquerona, La Picaza, El Vao y El Simón, aquí puedes darte un chapuzón refrescante mientras disfrutas de la tranquilidad más pura, refugiado a la sombra de los árboles que las rodean.
Rodeadas de naturaleza, mansas y frescas, estas balsas de agua se encuentran tan cerca del pueblo que se puede llegar caminando. Algunas, como La Pesquerona o El Vao, se llenan rápidamente de bañistas, por lo que te recomendamos acudir pronto si quieres disfrutar de la máxima tranquilidad. No obstante otras, como La Picaza, están menos concurridas.

Aunque se encuentra algo más lejos, no dejes de visitar la Garganta de los Infiernos: una reserva natural situada a unos veinte minutos en coche, rebosante de impresionantes cascadas por las que el agua corre rauda, llenando el ambiente con su incesante borboteo. No obstante, nuestra parte favorita son las pozas, que han sido cinceladas en la roca a causa de la erosión y donde puedes disfrutar de un tranquilo baño.
TURIUM TIPS
Situada en el sureste de Italia, Apulia es una de las regiones más desconocidas del país mediterráneo: una joya por descubrir que limita al norte con el mar Adriático y al oeste con los montes Apeninos.