Por qué tienes que conocer Oaxaca: color, sabor, tradición y playas paradisíacas en el tesoro oculto de México
Catedral en Oaxaca de Juárez, capital del Estado de Oaxaca. Foto: iStock

Por qué tienes que conocer Oaxaca: color, sabor, tradición y playas paradisíacas en el tesoro oculto de México

Oaxaca es un destino que lo tiene todo: colores vibrantes, sabores inolvidables, tradiciones ricas y playas paradisíacas. Esto es todo lo que debes saber de tu nuevo destino favorito en México.

Aleks Gallardo | Mayo 25, 2024

La calidez y la hospitalidad de los oaxaqueños están a otro nivel y forman parte esencial del encanto de este destino que no te puedes perder en México. Desde el momento en que llegas, te envuelven en una atmósfera de bienvenida y amabilidad que te hace sentir como en casa. Es importante empezar por aquí porque es uno de los recuerdos más bonitos que te vas a llevar, su gente. Notarás algo especial: los habitantes de Oaxaca, orgullosos de su herencia cultural y tradiciones, están siempre dispuestos a compartir sus historias, costumbres y, por supuesto, sus delicias culinarias.

Pero hay mucho más, por supuesto. Oaxaca es un estado con una rica y compleja historia que se remonta a las antiguas civilizaciones zapoteca y mixteca. Los vestigios de estos grandes pueblos se pueden explorar en sitios arqueológicos como Monte Albán y Mitla, donde las pirámides y estructuras milenarias narran historias de grandeza y sabiduría. La influencia colonial también dejó una profunda huella en la región, con magníficas iglesias y conventos que adornan la capital y otros poblados. Solo hay que pensar en su personaje más ilustre nacido en esta tierra para entenderlo todo: Benito Juárez, el primer presidente indígena de México, cuyo legado de reforma y justicia sigue siendo una fuente de orgullo para los oaxaqueños.

Esta joya escondida en el sur de México, es un destino promete una explosión de colores, sabores exquisitos, tradiciones ancestrales y playas paradisíacas. No todo el que pisa México por primera vez lo pone en su itinerario, pero para los viajeros expertos en el país, sin embargo, es un imprescindible en cada visita. Te contamos por qué visitantes de todo el mundo ya se han enamorado de sus montañas, valles y costas al descubrir un México auténtico.

Oaxaca, sin miedo al color

Oaxaca es sinónimo de color (como algunos pueblos españoles). Desde las fachadas inconfundibles de sus edificios coloniales en la capital del estado, Oaxaca de Juárez, hasta los mercados llenos de vida, el color es una constante que alegra la vista y el alma. El zócalo, corazón de la ciudad, está rodeado de edificios históricos pintados en tonos amarillos, verdes y azules que reflejan la rica herencia cultural de la región. Pasear por las calles empedradas de Oaxaca es como caminar a través de la gama cromática de un país, y México de color sabe más que nadie.

Los pueblos de la región no se quedan atrás. San Martín Tilcajete y San Bartolo Coyotepec son famosos por sus alebrijes y cerámicas de barro negro, respectivamente. Los alebrijes, criaturas fantásticas talladas y pintadas a mano y típicas de esta zona, son una explosión de colores y creatividad. No podrás irte sin uno. Por otro lado, la cerámica de barro negro, con su distintivo brillo oscuro, es un ejemplo de la habilidad y tradición artesanal de Oaxaca.

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Celebración en una de las coloridas calles del Estado de Oaxaca. Foto: Pexcels/Jhovani Morales

El sabor más auténtico de México se encuentra en Oaxaca

La gastronomía oaxaqueña es una de las más ricas y variadas de México, y una visita a este estado es una experiencia culinaria en sí misma. Oaxaca es la cuna de los siete moles, una serie de salsas complejas hechas con una combinación de chiles, especias, frutas y otros ingredientes que crean una explosión que te dejará con ganas de más en cada bocado. El mole negro, con su distintivo sabor a chocolate y especias, es uno de los más conocidos y una delicia que no te puedes perder.

Además del mole, Oaxaca es famosa por su tlayuda, una tortilla de maíz grande y crujiente cubierta con frijoles, queso, carne y una variedad de otros ingredientes. Este platillo, a menudo llamado "la pizza oaxaqueña", es un ejemplo perfecto de la comida callejera que puedes disfrutar en el estado.

No podemos olvidar el mezcal, el espíritu destilado del agave que ha ganado popularidad mundial en los últimos años. Una visita a Oaxaca no está completa sin un recorrido por una mezcalería, donde podrás aprender sobre el proceso de elaboración y degustar diferentes variedades de esta bebida.

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En Oaxaca encontrarás parajes inigualables. Foto: Unsplash/Sebastian Huber

Los oaxaqueños y el orgullo por sus tradiciones

Si eres de los que aprecian los destinos en los que las tradiciones todavía se mantienen vivas, Oaxaca es tu lugar. Aquí la tradición se celebra con orgullo. Una de las festividades más importantes es la Guelaguetza, una celebración anual que tiene lugar en julio y que reúne a las diferentes comunidades indígenas del estado para compartir su música, danza y vestidos tradicionales. ¿Querías una muestra de diversidad cultural? Aquí la tienes.

El Día de Muertos, como en todo México, es otra festividad profundamente arraigada en Oaxaca. Las calles se llenan de altares coloridos, flores de cempasúchil y ofrendas para los difuntos. Los mercados se llenan de pan de muerto y calaveritas de azúcar, y la atmósfera es una mezcla de solemnidad y celebración. Pasar el Día de Muertos en Oaxaca es una experiencia conmovedora que te conectará con la riqueza espiritual del país.

Playas paradisíacas y sin masificar

Más allá de su riqueza cultural, Oaxaca también cuenta con algunas de las playas más espectaculares y vírgenes de México. La costa oaxaqueña, bañada por el Océano Pacífico, ofrece una variedad de playas que van desde las más conocidas hasta joyas escondidas.

Puerto Escondido es uno de los destinos de playa más famosos de Oaxaca, conocido por su ambiente relajado y sus excelentes condiciones para el surf. La playa Zicatela, en particular, es famosa por sus impresionantes olas y atrae a surfistas de todo el mundo. Además, Puerto Escondido ofrece una variedad de opciones de alojamiento, desde hostales económicos hasta resorts y villas de lujo diseñados por los mejores arquitectos del país.

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Playas paradisíacas de Oaxaca bañadas por el Océano Pacífico. Foto: Unsplash/Lorraine Mojica

Huatulco, con sus nueve bahías y 36 playas, es otra zona que debes tener en cuenta. Esta población, con un carácter turístico bien entendido y planificado, cuenta con playas de arena blanca, aguas cristalinas y una variedad de actividades acuáticas, como snorkel, buceo y paseos en bote. La Bahía de Cacaluta, en particular, es conocida por su belleza natural y su ambiente tranquilo.

Para aquellos que buscan un escape más tranquilo y menos turístico, Mazunte y Zipolite son ideales. Mazunte es conocido por su centro de conservación de tortugas y su ambiente bohemio, mientras que Zipolite, con su playa nudista, ofrece una experiencia más libre para conectar con la naturaleza.

TURIUM TIPS

Prueba de todo: No te limites a los platillos más conocidos. Atrévete a probar chapulines (saltamontes), tejate (una bebida prehispánica) y los diferentes tipos de moles. El mejor sitio para hacerlo, los mercados centrales. Piérdete en ellos y prueba sin miedo.
Aprende sobre el mezcal: Visitar Oaxaca es probar mezcal. Participa en una cata de este destilado y visita una palenque (destilería tradicional) para aprender sobre el proceso de elaboración.
Haz una visita a Hierve el Agua: desde la capital del estado te ofrecerán multitud de excursiones que harán difícil tomar una decisión. Nuestra recomendación si solo puedes elegir una es Hierve el Agua, un sistema de cascadas petrificadas que tus ojos no se esperan.